La importancia de las normas claras dentro del hogar
Las reglas limitan las responsabilidades y libertades de cada persona y son esenciales para que la familia sea funcional y goce de un ambiente armonioso.
Representan un conjunto de pautas y límites que organizan a los adolescentes y les van determinando lo que está permitido y lo que no, así como las consecuencias que acarrean sus acciones.
¿Cómo deben ser las normas?
Las normas deben poseer un sentido, como el orden y la protección, y deben respetar los derechos de los hijos. En caso la norma carezca de sentido, aumenta la probabilidad de que sea incumplida y genere conflictos entre los implicados.
Asimismo, es necesario que las normas cumplan con 4 características básicas:
- Deben ser claras y comprensibles, evitando la ambigüedad o posibilidad de múltiples interpretaciones.
- Deben ser realistas, su cumplimiento debe ser posible.
- Deben ser consistentes, manteniéndose una vez propuestas.
- Deben ser coherentes, evitando las contradicciones entre el conjunto de normas que la familia desee establecer.
Así, para que las reglas cumplan con estas características, deberán ir cambiando según las edades de los hijos. Por ejemplo, un niño de 8 años tendrá una hora de acostarse diferente a la permitida para un adolescente de 15 años.
Ahora, para que la norma pueda cumplir su función, es preciso que además cuente con una consecuencia en caso se incumpla. Esta consecuencia debe ser muy clara y debe establecerse a la par con la norma. Así el adolescente sabrá de antemano qué sucederá si incumple la regla.
Si bien cada consecuencia deberá ser algo importante para los hijos (dejarlos sin poder salir, sin TV o teléfono, etc.), es esencial que sea proporcional a la falta. De esta manera, es importante que no se asignen castigos grandes por faltas menores ni castigos pequeños por grandes faltas.
Asimismo, la consecuencia deberá llevarse a cabo siempre que la regla se incumpla o de lo contrario la norma perderá validez.
No olvide además que, así como se castiga el incumplimiento de las normas, es importante que se refuerce el cumplimiento de las mismas.
¿Cómo se establecen las normas?
Una buena forma de establecer pautas es a través de la conversación frecuente, explicándole a los hijos la razón de las reglas y los posibles riesgos a los que se exponen si no las cumplen.
Es conveniente que los padres de familia comenten con sus hijos/as cuáles son las normas que se están constituyendo en casa, pidiéndoles que compartan sus comentarios y opiniones. Este tipo de negociación favorece la adhesión a las normas.
Así, el establecimiento de normas claras y coherentes va a permitir que los hijos se fortalezcan en la toma de decisiones, sean responsables y asimilen y cumplan las reglas con mayor facilidad.
Entonces, para que las reglas sean respetadas es necesario que:
- Se proponga la norma (que sea clara, realista, consistente y coherente), se explique su objetivo y se escuche la opinión del hijo.
- Se negocie hasta llegar a un punto en el que tengan un acuerdo con el que ambas partes estén satisfechas.
- Se propongan consecuencias importantes para los hijos pero que sean proporcionales, realistas y factibles para casos de incumplimiento de las normas.
- En caso la norma se incumpla, es fundamental que se respete y aplique la consecuencia, o de lo contrario las normas perderán su validez.
- A medida que pase el tiempo, se revise la pertinencia de las normas y reajusten a la etapa de vida de los hijos.
¿Qué pasa cuando los padres no cumplen con alguna regla?
Es importante delimitar que los hijos no tienen las mismas reglas en la casa que los padres. El grado de “libertad” de los miembros de la familia se establece de acuerdo al grado de responsabilidad y al rol que cada uno asume en la dinámica familiar.
Por otro lado, existen reglas que todos los miembros de casa deben cumplir, estas reglas son aquellas concernientes al respeto mutuo, seguridad, cuidado, entre otras.
Resulta esencial que los padres sirvan de ejemplo para el cumplimiento de estas reglas y no actúen de manera incoherente, de lo contrario, el sentido de la misma perderá validez. Por ejemplo, si un padre le dice a su hijo que no debe tomar ya que es un hábito dañino para su salud, y al salir el padre regresa embriagado o con olor a alcohol, el hijo creerá que tomar en realidad no es dañino, y que si su padre lo hace, él también podrá hacerlo.
En caso algo así suceda, es importante que los padres conversen bien con sus hijos, explicándoles los motivos por los que incumplieron la regla y haciéndose responsable de las consecuencias. Así, el ver que los padres se hacen responsables de sus acciones, los hijos aprenderán a ser responsables también.
¿Qué se puede hacer cuando los hijos no desean cumplir las normas?
Es frecuente que los adolescentes se “rebelen” contra las normas buscando beneficios. Esto es parte de su propio desarrollo. Buscan la independencia tratando de mostrar su autonomía y capacidad de decisión. Esto no debe poner en conflicto a padres e hijos, por lo contrario, es una oportunidad para que dialoguen e intercambien ideas y opiniones. Si bien los padres son los que tienen la autoridad al momento de poner las normas, es importante que sean democráticos y no olviden negociar con los hijos ya que así favorecerán el desarrollo de su identidad, autonomía y toma de decisiones.
Fuentes:
http://www.maclearinghouse.com